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sábado, 1 de diciembre de 2012

“NEFROLOGIA – UROLOGÍA” de Dubravcic

EL MÉDICO ES UN COLECCIONISTA
Por Alfonso Gamarra Durana
¿Acaso la labor de un médico no está mostrando el fervor de un coleccionista?
Tiene la paciencia del que recupera del olvido los logros del hombre para transformarlos en yacimientos, que sirven para ganar nociones originales. Del coleccionista tiene el médico lo que otro pone: conocimientos minuciosos, ordenamiento clasificatorio y deducciones decisivas. La historia clínica es el especimen invalorable que reúne las características únicas del ser que se va a coordinar en un diagnóstico: que, después, al reunirse con las similares forma el acervo más amplio, la pirámide estadística, que racionalmente configura mapas nosológicos extensos para clasificar las enfermedades, la evolución de ellas, y conociéndolas en su progresión, para hallar la dependencia con el tiempo vital, y pronosticar objetivamente su terminación o su curación.
Por posturas académicas –falsamente adoptadas- no se puede encubrir que todo médico tiene un complejo de pasiones, las de acaparar, de aprehender y las de enunciar.
Estos extremos del coleccionista nacen de una aparente curiosidad nunca satisfecha de reunir más y más síntomas y signos, no importa si repetidos o vulgares, si anteriormente no descubiertos, si genialmente intuidos. Esta condición concentradora incide en la necesidad compulsiva de conocer sistemáticamente el origen de aquellos datos, y para ello cultiva su don de observación y crea artefactos sencillos o enormidades científicas. La incesante pasión del médico concebirá finalmente un conjunto de información escrupulosamente ordenada en el campo de un tema específico. Este cuadro confeccionado con inteligencia se llama experiencia.
En la profesión que nos ocupa, la experiencia puede ser personal, o siendo general se denomina clínica. O sea, como cualidad indispensable de cada médico en lo particular, puede trascender a todas las disciplinas que se ocupan de la salud, y originar las obras escritas de las especialidades. Nacidas de la vocación para iluminar el conocimiento y reducir las suposiciones a un compendio enumerable y descriptible de hechos singulares pero pasibles de repetirse en toda le especie humana
El médico, coleccionista avezado, escribe sus hallazgos y deducciones, estimulado y amparado por lo conocimientos de otros hombres de ciencia de otras latitudes, de cualquier época, para combatir el mal perenne en los siglos, el olvido, que especialmente en las ramas de saber humano quiere conferir la corona del éxito a la ignorancia que es  a donde se llega cuando la imprecisión se suma a la desidia
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UNA NUEVA OBRA DE  MEDICINA
Antonio Dubravcic  ha publicado la tercera edición de su libro “Nefrología – Urología” incitado por la cercanía de territorios donde las fronteras van desapareciendo en beneficio del paciente.
Este acto cultural de editar un libro obliga a pensar sobre las razones que llevan al médico a convertirse en autor. De ahí nuestras disquisiciones iniciales. La inquietud se manifiesta, sin embargo, al preguntarse si un profesional que escribe puede competir contra las editoriales transnacionales, con la piratería local de los fotocopiados, con la atracción espejista de autores norteamericanos o europeos con la fama de otras instituciones del mundo.
“Nefrología – Urología” tiene la experiencia nacional, que se gana en hospitales y consultorios  del país, con pacientes que en casuísticas internacionales reaccionan o se comportan de manera distinta, que ofrecen  patología del aparato renal y urinario con matices variados y evolución aquilatable, pero disímil a lo mencionado en otros libros. Y es también un médico boliviano que enseña procedimientos de acuerdo a la idiosincrasia del pueblo y a los medios exploratorios que están a nuestro alcance.
Dubravcic hace de la limpieza de conceptos y del ordenamiento estricto de las enfermedades, en ese su libro, el escaparate laboriosamente instalado del coleccionista. Revisa la semiología y la fisiopatología para contribuir a los otros iniciados en la curiosidad científica con los datos más importantes, cerniendo lo superfluo, y enfocando la practicidad para la terapia y el procedimiento quirúrgico. Muchos capítulos están dedicados al mantenimiento de la continuidad del medio interno, del cual el órgano fundamental es el riñón. Las pruebas de su función son los pilares de un correcto estudio, así como el entendimiento de la conducta de electrolitos. No faltan las secciones apasionadas con los síndromes renales y con las afecciones tumorales, infecciosas, congénitas, diálisis    y transplantes renales.

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